
.....de yo que sé, esa es la expresión que sale, así, cuando una escucha o lee barbaridades como las de esta tarde.
Incrédula, sin poder dar crédito, así me he quedado tras escuchar la retahila de ....de yo qué sé cómo nombrarlo, que ha llevado a cabo el Sr obispo de Tenerife. Obispo de una iglesia a la que aun pertenezco, eso sí, cada vez con más desgana, con más apatía y con menos sentimiento de identificación.
¿Por qué?
Pués porque cada vez se preocupan ustedes de más estupideces, olvidando sus raíces, porque escucho la Cope y me avergüenza, porque para mis hijos quiero educación para la ciudadanía, para ustedes también, porque no puedo con su anclaje en el pasado, porque van demasiado de la mano con el conservadurismo rancio de este país, porque beatifican a mártires y se olvidan de los que ustedes martirizaron, porque no entiendo los votos de pobreza que no se cumplen, porque cada vez son más oscuros, porque se han olvidado del prójimo, porque se han olvidado de la comunidad, porque les hace falta la humanización de las altas capas de su jerarquía con la que ni yo, ni el 90% de los jóvenes que conozco, se sentirían representados, ya no como creyente o católica, sino como persona. Y, si a todo esto le sumas la entrevista de su señoría......ya no hace falta explicar más.
¿qué decía?
Ahí os dejo un resumencito que le robo a
Pablo....
¿Qué opina de la homosexualidad? Yo creo que lo primero que hay que hacer es distinguir a las personas del fenómeno. Las personas son siempre dignas del mayor respeto. Si una persona, por una razón fisiológica elige esta forma de vida me merece mi máximo respeto. Otra cuestión es que la homosexualidad sea o no una virtud. Hay que tener mucho cuidado hoy en día porque no se puede decir que la homosexualidad se sufre o se padece. No es políticamente correcto decir que es una enfermedad, una carencia, una deformación de la naturaleza propia del ser humano. Eso que decía cualquier diccionario de Psiquiatría diez años atrás, hoy no se puede decir. Está clarísimo que, en este sentido, mi pensamiento es el de la Iglesia: respeto máximo a la personas.Pero, lógicamente, creo que el fenómeno de la homosexualidad es algo que perjudica a las personas y a la sociedad. A la larga pagaremos las consecuencias como las han pagado otras civilizaciones. Yo no digo que se reprima, pero entre no reprimirlo y promoverlo hay un margen. Creo que hay que promover la educación. Los valores de la feminidad y la
masculinidad debemos inculcarlos en los niños . Puede que nos digan que estos valores son retrógrados, pero nosotros pensamos que estos valores respetan la libertad pero al mismo tiempo orientan a las personas.
¿Hay que orientar la sexualidad?
No se puede dejar a las personas libradas a lo que salga, ¿por qué no hacemos lo mismo con la violencia o con otros impulsos que tiene el ser humano? Además, sólo un 6% de los homosexuales se deben a cuestiones biológicas. No hay que confundir la homosexualidad como necesidad existencial de una persona, con la que es practicada como vicio. La persona practica como puede practicar el abuso de menores. Lo hace porque le atrae la novedad, una forma de sexualidad distinta.
La diferencia entre una relación homosexual y un abuso está clara.
Por supuesto. Pero, ¿por qué el abusador de menores es enfermo?
Para empezar, un abuso es una relación no consentida.
Puede haber menores que sí lo consientan y, de hecho, los hay. Hay adolescentes de 13 años que son menores y están perfectamente de acuerdo y, además, deseándolo. Incluso si te descuidas te provocan. Esto de la sexualidad es algo más complejo de lo que parece.
Y se queda así de ancho y de pancho, y San Federico mañana le dedicará un villancico en la radio y Ud, dará la misa el día de año nuevo frente a esos fieles, ataviados con visones, que pensarán lo mismo quie usted......
Pués no señores. Yo no quiero pertenecer a esta iglesia.
No quiero pertenecer a una iglesia que considera que la homosexualidad perjudica a las personas y a la sociedad; no quiero pertenecer a una iglesia que piensa que hay que educar en feminidad y masculinidad (pero por dios, ya esta bien de hombres muy hombres y mujeres muy mujeres), no quiero pertenecer a una iglesia a la que pertenece un señor que culpa a los menores de provocar, y claro, luego abusan de ellos.....Pero que asco!!!
No quiero pertenecer a una iglesia que permite que haya personas que piensan en Darwin para hablar de las relaciones entre las personas. Relaciones que, le recuerdo, no se basan ni en ADN ni en desviaciones ni, aiunque muchas veces se quiera, en una elección personal;
Eso de querer ¿Usted no lo entiende verdad?, eso de amar es más complejo de lo que parece, y más sencillo de lo que imagina. La gente tiene derecho a sentirse como quiera sentirse, a ser como realmente se sienta y a amar a quien le de la gana, a quien quiera amar.
No quiero pertenecer a una iglesia que justifique de alguna manera los delitos de abusos a menores. No señor, por ahí no paso. Son demasiados los niños que sufren estas atrocidades como para que usted encima lo justifique ¿o intenta justificar las prácticas de personas de su gremio condenados por la justicia española?....Se ha equivocado.
ME ENCANTARÍA PENSAR QUE TODO ES UNA INOCENTADA.....PERO ME TEMO QUE NO VOY A TENER TANTA SUERTE, ADEMÁS AUNQUE ASÍ FUERA, LA BROMA SERÍA DE MUY MAL GUSTO.