
viernes, 27 de junio de 2014
sábado, 14 de junio de 2014
365 días…..8760 horas 525600 minutos…. Y toda una vida por delante.
Te deseamos incluso antes de
tomar la decisión de ser madres , no lograba imaginarte y ahora sé porqué. Nada
de lo que hubiese imaginado podría ser ni parecido a lo que eres.
Aun recuerdo el 14 de junio de
2013 casi minuto a minuto, después de dormir en el sillón del hospital tocaba
ir a Cáceres, a ver si de una vez encontraban el motivo de mi ruido permanente
en el oído, es casi como llevar un ventilador encendido 24 horas.
Dejé a tu otra mamá en el
hospital, sola, muy a regañadientes, puede que eso que llaman destino me
susurrase que no era un buen día para no tener compañía. Llevábamos allí 3 días
porque el dolor de espaldas ya no dejaba que se moviera y los médicos pensaron
que era mejor esperarte allí.
Me vestí y puse rumbo a Cáceres,
me hicieron mis pruebas médicas y de nuevo vuelta a Don Benito. Entre alguna de
las curvas de la carretera me llamó Mamá y me dijo: ve tranquila, acabo de
subir de monitores y todo está bien, Julia no parece que tenga muchas ganas de
salir, me dijo mientras se quejaba por algún pequeño moviendo que hizo.
Seguía dándole vueltas a la idea
de llamar a alguien y se me ocurrió que tu abuelo Juan sabría hacer el papel de
pasatiempos muy bien hasta que yo llegase, le pedí que se fuera con alguna excusa
tonta y así lo hizo. Menos mal!!
Aproveché que estaba allí para
pasar por Miajadas y comer algo de cuchara (las cafeterías de los hospitales
suelen tener comida muy mala). Mi llalla, es decir tu bisabuela Juana me preparó
la comida…. Creo que eran garbanzos, y tu tía Esther se vino conmigo a comer.
No habíamos cogido ni tres
cucharadas cuando sonó el teléfono.
Tu abuelo Juan, es la persona
menos tremendista del mundo. A él le gusta templar así que cuando me dijo, creo
que debes venirte, supe que algo no iba bien.
Salimos pitando y a los 3 minutos
otra llamada: “Silvia… Corre, Noelia está en quirófano, ha manchado mucho….”
No sé como recorrí los 25
kilómetros, ni como atravesé los pasillos del hospital…. Pero recuerdo nítidamente
los ojos de tu abuelo al final del pasillo en la puerta del quirófano. Se me
heló la sangre.
“Silvia”…- me dijo- “tengo que
ser claro, Noelia ha empezado a sangrar mucho, la han bajado y han dicho que
había que sacar rápidamente a la niña. “
Yo, casi sin aire, sólo
preguntaba ¿¿pero cómo están?? Y solo escuché: … “me han dicho que van a
intentar salvar a la niña…..”
¿Y Noelia?...... “eso lo he
preguntado y no me han respondido”…
Julia puedo prometerte que fueron
los 20 minutos más largos de mi vida. Una
hora antes conducía pensando en cómo sería tu carita, tu piel, tu boca…. Y de
repente por un instante la vida me puso frente a la posibilidad de perderlo
todo, y no podía soportarlo.
Llamamos a toda la gente, tu
abuela Rosi y tu abuelo Nene…. (¡cómo te ha querido tu abuelo Nene!) llegaron en seguida, Abuela Maribel también.
Para cuando llegó abuela Maribel
ya nos habían dicho que de forma casi milagrosa estabas bien… éramos “Mamás”…. Tus
mamás... Habías nacido a las 14:45, habías pesado 3kg 160 gr y aunque habías
sufrido un poco aparentemente no debíamos preocuparnos en exceso…
Estábamos en la puerta del quirófano,
yo hablaba con tu tía Pili y mi hermana me gritó “Silvia…..Tu hija!!” me di la
vuelta y de repente el mundo se paró.
La vida eran tus ojos, abriéndose
despacio, pestañeando casi a cámara lenta. Y tu boca, tu boca que es perfecta,
como la de mama Noe hacía muecas como si fueses un pez pequeñito al que le
faltase el agua. Estabas adapatándote al mundo.
Estabas ahí, y el choque de
sentimientos se produjo, era el peor día de mi vida, tenía mucho, muchísimo
miedo, pero la felicidad era imparable al mirarte, al mirarme reflejada en el
cristal de la cunita donde ibas y decirme a mi misma “es tu hija….está bien,
trata de tranquilizarte estando ella tranquila”…
Después de esto vinieron pruebas
en pediatría, ir y venir de gente, de batas blancas, verdes, de llamadas, de
complicidades de gente que trabaja en el hospital cuya complicidad agradeceré
toda la vida y preocupación. Mamá Noe seguía debil. Perdió mucha, mucha sangre,
y encima, ese momento que tanto habíamos soñado de tenerte en nuestros brazos y
darte las dos la bienvenida al mundo fue menos romántico de lo esperado.
Pude entrar a verte muy pronto,
pedí que me dejaran ponerte en mi pecho pero tenían que seguir haciéndote
controles y no podían, pero me dejaron tocarte. Sentir tu piel y que tu
sintieras que no estabas sola. Que tu mami estaba allí y que pronto estaríamos
las tres juntas.
Fueron a verte todos El tío Javi
y la Tía Pili, primas, tíos y tías, las abuelas… Bueno tu tía Olga estaba un
poco lejos e incomunicada….. estaba en Argentina.
A los abuelos les costó algo más.
Ellos se quedaron esperando a que mamá saliera del quirófano.
Hubo explicaciones médicas,
desprendimiento de placenta…. Pero afortunadamente las dos os recuperaríais.
Sabes, siempre siempre tienes que
recordar que naciste en un hospital público, que fueron especialistas de ese
hospital quienes con su trabajo y su esfuerzo consiguieron que mamá y tú
estuvieséis bien. Te digo esto porque hay quienes están haciendo todo lo posible
para privatizarlo todo y si hubiese sido privado puede que no hubieses vivido
para contarlo. El ingreso diario de mama cuesta dinero, sus pruebas también y
la sanidad privada es un negocio que nunca pierde.
Esa tarde fue un bullicio de gente, yo me moría de ganas de
estar contigo, pero me preocupaba no poder ver a tu otra madre. Necesitaba
mirarla a los ojos y decirla: todo esta bien,
tenemos una hija maravillosa.
Para eso pasaron algunas horas, que se pasaron en una sala
de espera concurrida, que iba siendo más alegre con el paso de las horas. Hubo
quienes lo celebraron, quienes discutían a cerca de si pronunciarias la J como
calabazona o como miajadeña, se habló de jamones…. En fin. Hasta que nos
dijeron que mamá estaba bien y que nos íbamos para la habitación.
Por fin pudimos abrazarte, acurrucarte en el pecho de mamá y
preguntarnos ¿y ahora qué? No traías libro de instrucciones.
Como dice la canción “No sé por qué, tu llegada al mundo fue
así”….. lo que sí sé es que desde entonces lo llenas todo. Has hecho más
llevaderos trances muy duros que hemos vivido. Sigues dando aire cuando cuesta
trabajo respirar. Tu sonrisa nos llena de vida, a todo el mundo, tienes a mucha
gente que te quiere y lo más importante creo que eres una niña feliz.
Ha pasado un año, te hemos visto crecer y casi no nos hemos
dado cuenta.
De repente un día empezaste a andar, a hacer gestos, a
bailar… has dejado de ser un bebé y, de verdad, insisto, casi no nos hemos dado cuenta.
Y a pesar de saber que el tiempo seguirá volando lo que
quiero, además de felicitarte en tu primer cumpleaños es decirte que quiero
disfrutarte cada segundo, junto con mamá, que algún día te contará la otra parte del día
que naciste, porque te falta la otra mitad de la historia. Quiero seguir viéndote
sonreír, en definitiva, quiero que mamá y yo podamos con nuestros mejores “YO”
y un espectacular “NOSOTRAS”, acompañarte mientras nos necesites y aportarte
lo suficiente para permitirte ser feliz.
Felicidades mi pequeña!
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